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¿Dinero debajo del colchón? El atractivo del efectivo resurge en plena segunda ola

El avance de la segunda ola de covid ha obligado a países como Alemania y Francia a acometer nuevas y severas restricciones que ponen más que en entredicho la recuperación económica. La respuesta de los mercados no se ha hecho esperar en las bolsas, llevando a las principales plazas bursátiles del Viejo Continente a mínimos de cinco meses, pero en los mercados de bonos, ha sido mucho más tibia, con escasos movimientos en los últimos días de los bonos franceses y alemanes.
Habitualmente, unas fuertes ventas en la bolsa son replicadas por compras en el mercado de deuda soberano, considerado un refugio, pero esta vez no ha ocurrido así, ¿por qué? “Una posible explicación alternativa para el pobre desempeño de los supuestos refugios seguros es que una tendencia de reducción de riesgos / desapalancamiento entre los inversores los está empujando a vender inversiones líquidas para estacionar su dinero en efectivo o activos similares al efectivo”, apuntan los expertos de ING en un informe, que avisan de que “una venta masiva simultánea de acciones y bonos gubernamentales traería recuerdos dolorosos de las dislocaciones del mercado en marzo de este año, cuando se impusieron los primeros bloqueos”.

Los analistas del banco holandés consideran que “es demasiado pronto para hablar de una ‘carrera por el efectivo 2.0’, pero el miedo a que se repita sin duda está en la mente de los inversores”.

No obstante, al igual que los confinamientos todavía no son tan severos en la mayor parte de los países como los de marzo, la situación tampoco es la misma en los mercados. “Desde marzo, los bancos centrales han implementado salvaguardias importantes”, apuntan los autores del informe. Por ejemplo, “la Fed y el BCE tienen programas activos de compra de activos que podrían proporcionar liquidez a sus mercados de bonos nacionales si surge la necesidad. De manera similar, los swaps de liquidez del banco central protegen contra una escasez generalizada de fondos en dólares estadounidenses”.

“El mero hecho de que existan estas medidas provisionales debería limitar la probabilidad de tensión en el mercado”, concluye ING.

 

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